Una interesante experiencia.

Raúl Morales Gomez

Transcurría el año 1965 y cursaba entonces el pre universitario. Enfrentamos una prueba de Física en que se comprobaba, entre otros elementos: la fuerza centrípeta. Para ello se nos pedía calcular que fuerza ejercería sobre el piloto, un avión de 2 toneladas de masa, que se desplazaba a 200 m/ seg., en el momento en que efectuaba un giro con un radio de 200m. (Los valores de las magnitudes pudieron ser otros ). Rápidamente los alumnos recordaron la ecuación correspondiente y sustituyeron los valores de masa, velocidad y radio, de modo que supuestamente quedó resuelto el problema.

En ocasiones, durante el tratamiento de algún problema, nos mecanizamos y centramos la atención en las magnitudes que son necesarias para la solución de la ecuación correspondiente sin detenernos en el análisis de las magnitudes que exactamente necesitamos. Por ejemplo, durante la determinación de una fuerza mecánica, muy posiblemente necesitemos de una masa, distancias o velocidades y tiempo; pero no se trata de echar mano a las primeras de estas magnitudes que aparezca, sino de elegir las que exactamente corresponden.

En la anécdota inicial decíamos “supuestamente” porque uno de los alumnos, razonó que la masa necesaria era la del piloto y no la del avión. Pensó entonces que era un ardid del profesor para hacer fallar a los alumnos y en consecuencia explicó que el problema no tenía solución porque faltaba la masa del piloto. Lo interesante del asunto es que había sido un desliz del profesor, que dio un dato incorrecto sin intención, por lo que consultó con el jefe de la cátedra la interesante situación creada. Al final, reunieron a todos los alumnos y les informaron lo ocurrido, así como la decisión de repetir el examen a los alumnos, excepto al que detectó el problema y lo plasmó en el examen, que además, no cometió otros errores y por ello obtuvo la máxima calificación.

Imaginemos este error durante el diseño de una maquinaria, un edificio, etc.

Esta situación real nos deja una experiencia importante: no aplicar mecánicamente en las formulas los posibles valores de las variables. Cualquier operación debe ir precedida del análisis preliminar del problema, asunto o fenómeno a que nos enfrentamos, ello nos evitara errores que pueden tener pequeñas, medianas y hasta graves consecuencias.

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