La Generación Digital y el hábito de la lectura.

Ante todo debo decir que este es un asunto de múltiples aristas, de modo que mi simple pretensión es asomarme al asunto y emitir algunos criterios que para algunos pueden ser cuestionables, precisamente para escuchar otras opiniones que vayan ampliando los puntos de vista y al final lograr una idea más completa del asunto.

Desde hace miles de años, la escritura se convirtió en el medio principal de acumulación de conocimientos y con ello de divulgación de los mismos entre las personas. La lectura es concebida hasta el presente como un medio principal de apropiación de conocimientos. Pero, a la vez, ha sido en buena medida un motivo de placer. Hasta solo unas décadas atrás, comparadas con el mundo de hoy, no eran tantas las opciones de empleo del tiempo libre de una forma relativamente masiva. Entonces, además de la lectura con el objetivo preciso de adquirir conocimientos, la misma cumplía también un objetivo recreativo en no pocas ocasiones. En la práctica muchas veces se fundían estos objetivos, cuando era adecuada la selección del material. En ocasiones una trabajosa tarea consistía en procurar los materiales necesarios para leer.

La revolución informática, incluidas las computadoras personales y los teléfonos moviles, han incrementado de forma casi ilimitada, las posibilidades de acceso a la información de todo tipo. Centenares de libros y otros materiales se pueden adquirir en solo instantes y tenerlos disponibles para su lectura. Es indudable entonces que la llamada generación digital tiene muchísimas más posibilidades, cuantitativas y cualitativas para la lectura.

En contraposición, por esa vía entran innumerables juegos, posibilidades de comunicación personal y otras actividades, no siempre educativas y en ocasiones totalmente negativas, las que constituyen formas de entretenimiento, muchas veces más atractivas, especialmente para niños y adolescentes.

Actualmente, con las posibilidades existentes, son pocos los niños y adolescentes, que de forma espontánea encuentran en el libro una fuente para cubrir el tiempo libre de modo agradable, lo cual era común en épocas anteriores. Surge entonces, en mi opinión, la contradicción que se genera entre las enormes posibilidades de lectura que nacen con la informatización y las otras numerosas e interesantes vías de información y comunicación que están presentes de modo paralelo en estos medios.

Creo firmemente que romper esa contradicción es función de la educación, principalmente en el hogar y la escuela. La técnica de por si no es culpable de alguna desviación en la educación, ello es un pretexto usual de los que no dedican su tiempo en esa dirección respecto a los niños y adolescentes a su abrigo. Es por ello que en tal sentido exhorto a trabajar a padres y profesores para establecer un balance adecuado en el uso de los medios de computación y comunicación, que permitan la sana diversión sin perjudicar la necesaria instrucción. También alertar y educar para que los más jóvenes no sean presa de los nocivos materiales que con frecuencia circulan por estas redes.

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